



Ayer estuvo uno de los grandes cantautores modernos actuales en Valencia, concretamente en el Palau de la Música, donde ofreció un concierto de casi dos horas a voz y a piano y sólo una palabra: enorme. Porque grande se queda corto. Canciones sensibles, con una delicadeza y sentimiento solo propia de genios y virtuosos de la música como Wainwright (tendríais que haberle visto tocar el piano). Canciones más movidas pero siempre con mucho estilo, como él, que salió a cantar hecho un pincel con su americana cruda y sus pantalones verdes. El pobre tuvo la mala suerte de coincidir con el partido del mundial de España _Portugal, pero lo que le robó asistentes fue una excusa para demostrar su simpatía. Estaba de lo más parlanchín, entre canción y canción, iba preguntándole a los técnicos acerca del resultado del partido y cuando anunció el 1-0 todo el auditorio aplaudimos. Empezó tocando el piano y cantando, le dedicó una una preciosa canción a su hermana Martha Wainwright (también cantante, por si hay algún despitadillo) y a su madre. Más tarde salió al escenario otro pianista, de cuyo nombre no logro acordarme :), que le acompañó en las canciones que cantó de pié. En fin, una maravilla de concierto. Bravo Rufus.
¡¡¡Yo me quedé con las ganas de ir!!!
ResponderEliminar:D
pues es una pena porque fue la bomba!!
ResponderEliminarbueno, otra vez será...:)
Que bien que el mantuvo el update del partido :P
ResponderEliminarQue bien que te gustó! Parece que el tipo es de verdad estupendo! :*
si, realmente no lo esperaba así, pero resultó super simpático además de brillante
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